Urogallo

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domingo, 6 de mayo de 2018

Sant Bartomeu de Fraguerau

Un paisaje mágico del Montsant: Sant Bartomeu de Fraguerau.  

Uno de los rincones mas encantadores del Montsant, pequeña sierra de la comarca del Priorat, es una pequeña garganta en medio de la cual vivió en el Siglo XIX  (hacia 1850) un monje retirado del mundanal ruido. Se trataba de Francesc Palau i Quer, fundador de las Madres Carmelitas Teresianas. Al parecer ya había pasado por otras etapas de aislamiento y ascetismo cuando se ordenó sacerdote. Con anterioridad a él diversos anacoretas vivieron en tan inhóspito rincón. 

Tras esta pequeña y necesario introducción os paso a explicar esta fácil y bonita excursión, sin dificultad alguna y que se realiza ida y vuelta en un par de horas, más lo que añadamos visitando los alrededores, dignos de perderse un buen rato. Lo más fácil es tomar desde Ulldemolins la carretera C-242 que lleva a Margaleff. A la altura del Km 26, en el Coll de Lladres hay una pista en la que se puede aparcar. Enfrente hay un poste que indica el GR 65.5, que baja hacia la ermita. El camino desciende hacia la izquierda hasta llegar a unos bancales con almendros, girando luego hacia la derecha para descender por otra garganta. 


Vertiente Norte del Montsant. Al final de los bancales el camino gira a la derecha.

Pasamos por debajo de esta roca y descendemos. 

Bajamos de golpe hasta el camino que vemos en la
 esquina inferior derecha de la imagen. 

Tras bajar al fondo de la garganta sólo hay que seguir el camino por el fondo de ella. Nos conducirá sin pérdida hasta la ermita de Sant Bartomeu de Fraguerau. El sendero es estrecho y conduce hasta un gran puente de roca, fruto de un despredimiento, por debajo del cual pasamos. 

Orobanche o espárrago de lobo (Orobanche spp). 
Se trata de una planta parásita

Descubrimos una pequeña y ya pasada orquídea. Podría ser un Orchis morio

Fotogénico paso por debajo de unas grandes rocas. 

El bosque se hace más espeso, tras dejar la parte alta, quemada hace años y poblada por matorrales mediterráneos. De repente se abre el valle y vemos debajo la ermita. Vale la pena desviarse hacia la izquierda por un sendero para una mejor vista del conjunto. 

Garganta de Sant Bartomeu de Fraguerau con su ermita homónima. 

Detalle de la ermita y de su bauma con pared donde vivía la gente. 

Luis volviendo tras fotografiar La Cadireta. 

Curiosa formación casi montserratina llamada La Cadireta. 

Bajamos hasta el llano donde está la ermita, la bauma y una curiosísima fuente, que aprovecha las gotas que caen desde el techo. Vale la pena seguir los caminos que salen a derecha e izquierda de la ermita para tener una mejor perspectiva. Porque nos esperaban para comer en Ulldemolins, ya que vale la pena perderse un rato por los alrededores. Os dejo con las imágenes, que valen más que mil palabras. 

Panorámica hacia el Montsant. 

Ahora mirando a la ermita, con la Cadireta enfrente. 

El paisaje es de una belleza excepcional. 

Fijaros donde está la ermita. Nada perturbaba a nuestro anacoreta. 

Otra perspectiva de la bauma y la ermita. 

La ermita de Sant Bartomeu de Fraguerau data del Siglo XIII ( en concreto 1210) 
y fue fundada por Fra Guerau Miquel. Posteriormente perteneció a la 
Cartoixa de Scala Dei. Tenía un anexo, luego eliminado, 
que era la casa del ermitaño que vivía en ella. 

Este grabado da fe de su pertenencia a Scala Dei. 

La precaria bauma con pared, supongo que refugio de pastores. 

Vista del roquedo desde dentro de la bauma

Otra vista de tan idílico rincón. 

Por aquí se baja al rio Montsant y hacia la izquierda a Ulldemolins. 

Luis contemplando el lugar. 

Curiosa fuente al inicio de la bauma. Parece una pila bautismal. 

Al lado mismo hay un gigantesco madroño. 

Volvimos en 3/4 de hora ascendiendo a la carretera. Otra opción si alguién nos ha llevado es bajar y seguir el GR65.5 hasta Ulldemolins (unas 3h caminando a buen ritmo). Al pasar de nuevo el puente de roca vimos otra orquídea que Luis había visto fugazmente al bajar. Para mi sorpresa fué una orquídea  nueva para mí. 

Pasando de nuevo por el puente de roca. 

Bimbo: Caputxina tacada (Neotinea maculata). 


sábado, 7 de abril de 2018

Los juegos del hielo

Cuando el agua cambia de forma gracias al frío.  

Gracias a un invierno frío y lluvioso hemos podido disfrutar de formas y paisajes muy diferentes en virtud de ese cambio de estado de liquido a sólido de nuestras charcas, lagos, ríos, arroyos y cascadas. Hasta la más pequeña y humilde colección líquida se embellece con estos rigores invernales. 

Siempre me han fascinado las formas y los colores del hielo y la escarcha, aún más que las de la misma nieve. Cada invierno espero que las temperaturas bajen para poder captar estos cambios, especialmente en Pardines, ya que las temperaturas son mas bajas y tenemos mas cursos de agua. 

Paso directamente a exponeros estas imágenes, que intentaré ordenar, aunque es una tarea difícil. La mayoría son en Pardines, en el Alto Ripollès, aunque también las hay de otros rincones de la geografía catalana y de otros lugares. Basta con madrugar un día frío acompañados de nuestra cámara para disfrutar de estos juegos del hielo. 

Empezaremos por unas imágenes del invierno del 2012 en Pardines. El rio Segadell es difícil que se hiele del todo, facilitando esa combinación de agua y hielo que tan fotogénica es. Lo más problemático es corregir las dominantes azuladas cuando la imagen está a la sombra. Ya vereís que a medida que avanzan la imágenes mejorará su tratamiento. 















No todos los inviernos son tan rigurosos, por lo que en otras ocasiones nos tenemos que conformar con menos imágenes y menos expectaculares. Las siguientes corresponden a los inviernos de 2013 y 2014, también en Pardines. 






Aunque más que hielo es en realidad verglass como dicen los franceses, uno de los días con un mejor recuerdo fotográfico fué el 7 de Diciembre de 2014 en la etapa del GR11 de Otsagabia a Iriberri en la sierra de Abodi. Había nevado los días anteriores y las bajas temperaturas cubrieron de nieve y hielo arboles y cumbres. Lástima que el tiempo apremiaba (Vamos Manuela...) porque era un paisaje mágico. 


















Os dejo a continuación un par de imágenes de Estonia en Marzo de 2016 y una imagen de Kazhastán del 2017.  Eran viajes ornitológicos, pero en ambos países hacía un frío que pelaba. Tengo muchas imágenes de nieve, pero ciñéndonos más al hielo os dejo algunas imágenes de tan gélido territorio. 





El motivo principal para esta entrada es el invierno del 2017 en Pardines. Las imágenes son similares a las anteriores, pero también algunas de ellas son muy diferentes. Creo que se comentan por sí solas y no vale la pena que os aburra con comentarios al pie. 

































Para acabar esta entrada os dejo esta curiosísima imagen tomada camino de El Far este mismo año. La gracia es que remeda un corazón e incluso su color es casi sanguíneo, fruto de la arcilla del charco en que tomé la imagen. Hasta lo más simple puede proporcionarnos buenas imágenes con un poco de imaginación.