Alcaudon colirrojo

Alcaudon colirrojo

domingo, 9 de julio de 2017

Kazajistán 2017 con Spainbirds (3-17 Mayo 2017). Segunda parte.

Segunda parte. Desierto de Taukum y valle de Tamgaly:
Almaty (Almá-Atá)-Lago Sorbulak-El Árbol de los Deseos-Aydarly-Konshengel-Humedales de Topar-Bosque de Turangas-Valle de Tamgaly-Almaty. 
(8-10 de Mayo 2017)

Vamos con la segunda entrada del viaje, dedicada a las estepas al norte de Almaty, llamadas desierto del Taukum, la visita a un bosque de turangas y al vuelta por el valle de Tamgaly. Sin duda alguna al menos dos gratos recuerdos de esta segunda parte se quedarán grabados en nuestra memoria. 

El primero es  el llamado por los ornitólogos (supongo...) Árbol de los Deseos. Se trata de un solitario árbol seco junto a una charca de agua y unos corrales para el ganado. Al ser el único árbol y fuente de agua en kilómetros a la redonda las aves se concentran en tan milagroso árbol. El nombre sin duda es bien merecido. 

El segundo es el maravilloso campamento de yurtas en la estepa. Cómodo, fresco por las noches, con duchas, con un cocinero estupendo, gozando de la hospitalidad kazaja y encima rodeados de aves. La grata compañía, las magníficas comidas y las puestas de sol fueron inolvidables. 


8 de Mayo 2017

Salimos de Almaty camino a nuestro campamento de yurtas, parando primero en el lago Sorbulak, donde esperábamos ver una buena colección de aves propias de entornos húmedos, tras superar bastante bien los monumentales atascos de Almaty. 

Desgraciadamente parece ser que han declarado al lago algo así como zona estratégica y ahora no esta permitido visitarlo. Unos militares bastante serios, por no decir otra cosa, nos impidieron el pase y las gestiones de Machiel fueron infructuosas. Una lástima porque el lugar prometía. Aún así pudimos ver a lo lejos bastantes aves acuáticas. Optamos por visitar una zona de carrizales cercana. 

Jilguero (Carduelis carduelis). Antes de salir en el jardín del hotel. Cortesía de Miguel


El enorme lago Sorbulak, que desgraciadamente no pudimos visitar. 

Esta marmota de especie no filiada no tenía problemas como nosotros. 

Los siempre fotogénicos carrizos, ondeando al viento. 

Tarabilla  asiática (Saxicola maurus) haciendo la cobra. 

Continuamos por la carretera el dirección al Árbol de los Deseos, haciendo paradas cuando veíamos algo interesante. La llanura es interminable, pero por ello las aves y animales destacan enseguida. 

Parando en la carretera.  Fijaros en los puntos negros al fondo. 

Que eran dromedarios (Camelus dromedarius), en realidad camélidos
 más propios del norte de África y Arabia. 

Empezamos a ver a los estorninos rosados (Sturnus roseus). 

Una estampa familiar: padre e hijo a caballo. 
No es de extrañar su destreza cabalgando. 

Llegamos al solitario Árbol de los Deseos. Se trata de un árbol muerto junto a una charca de agua y unos corrales para el ganado. Aunque hay algún árbol cerca, la máxima concentración de aves de produce en este árbol muerto, supongo que un olmo, ya que eran los más abundantes entre estos árboles solitarios. 

Aunque la "eskoria fotográfica" recibió alguna crítica por moverse y acercarse demasiado lo cierto es que cambiar de lado servía para que los del lado contrario viesen mejor las aves, dada la querencia por el árbol de las aves, que se esconden entre el ramaje y la vegetación de la base. 

Pasamos casi toda la mañana, bien sentados a su pie, bien paseando por los fecundos alrededores, ya que había algún otro árbol cerca con especies muy interesantes. Cuesta decidirse por quedarse en el árbol o ir a los alrededores, dada la cantidad y calidad de la observaciones ornitológicas. 

Aguardando en el Árbol de los Deseos. 

Las aves se refugian entre las ramas y los matorrales. 

Encima su tronco tiene unas texturas magníficas. No se puede pedir más. 

Al acecho de tan inofensiva caza. 

Los caballos pastan en total libertad a nuestro alrededor. 

Vamos a lo importante, es decir, las aves que vimos en tan mágico árbol o sus alrededores. Una pasada. Imaginad lo que debe ser ir un día en solitario sin gente y sencillamente sentarse y espera a que se aproximen, porque nuestro grupo era numeroso. A pesar de ello no nos podemos quejar. 

Collalba pia (Oenanthe pleschanka). 

Curruca zarcerilla (Sylvia curruca).

La misma especie en otra pose. Es realmente muy bonita. 

Una pareja notoria: la curruca zarcerilla y el expectacular 
pechiazul (Luscinia svecica). Objetivo cumplido Marian. 

Oteando el cielo. 

Es realmente bonito. 
 
Haciéndose el interesante. 

Y cómo no, luciendo pecho. 

 Mosquitero de Hume (Phylloscopus humei). 

Mosquitero verdoso (Phylloscopus trochiloides). 

Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus). 

Con mejor luz y pose en el suelo. Le tenía muchas ganas. 
 
La siempre expectacular, con esa mirada penetrante,
 curruca gavilana (Sylvia nisoria). 

Subespecie del ruiseñor común (Luscinia megarrhynchos), 
bastante diferente del nuestro por cierto. 
  
Era extraordinariamente confiado. 

A plena vista, al contrario que en nuestro país, 
en que se suele esconder entre las ramas. 

 Primera visión celestial del ruiseñor pechinegro del Himalaya (Luscinia pectoralis). 

 Con Marian logramos cazarle en el extremo opuesto del árbol. 

 En todas las poses. Uno de los pájaros-estrella del viaje sin duda. 
 
Zorzal papinegro (Turdus atrugularis). Igual es de las pocas fotos
del grupo, ya que se posó sólamente un instante. 

Pajaro moscon coronado (Remiz coronatus). 

Gorrión indio (Passer indicus). Gracias Ricard. 

Tras la sobredosis aviaria nos dirigimos al poblado de Aydarly para comprar bebidas frescas. Fué muy interesante poder contemplar un lance del deporte tradicional de las estepas de Asia Central, llamado Buzkashi, que significa "agarrar la cabra". Es un juego ecuestre que se desarrolla en un campo de unos 2 Km de largo. Dos equipos tratan de conseguir el boz (cadáver de cabra o ternero decapitado y sin patas) para llevarlo al centro del campo. Hay pocas reglas y no hay árbitro, por lo que suele ser bastante violento. Participan hasta 100 jinetes y dura de un día a una semana, finalizando por la tarde. El premio es puramente simbólico y sin valor. 




 

Tras contemplar tan curioso deporte fuimos a dar un paseo para pajarear en una aldea cercana. No recuerdo avistamientos notorios, pero las gente era bastante hospitalaria y curiosa. Como siempre las que más se enrollaron fueron las mujeres, en el buen sentido de la palabra. 

Creo que viendo algún mosquitero. 

Como podéis ver eran construcciones muy simples y precarias. 

Un abuelete contemplando a los exóticos visitantes. 

Un humilde y viejo pollino. ¡Cuantos servicios que nos han prestado!

Lo dicho: las más comunicativas las mujeres. 

Una foto muy divertida. Cortesía de Marian, aunque la
foto la ha realizado otra persona. 

Esta planta se llama beleño negro (Hyosciamus niger) y en muy tóxica.
En Hamlet el rey es envenenado con esta planta. 

Unas texturas por favor...
 
Posando con los niños del pueblo. 

De vuelta al poblado de Aydarly vimos pasada en un montículo a una nueva especie de rapaz, el águila imperial oriental. La vimos también volando encima nuestra y además se le unió una nueva especie de rapaz, el águila de estepa. La luz era muy mala, pero algo más o menos decente ha salido. 


Aguila imperial oriental (Aquila heliaca). 

Desde abajo en toda su envergadura. 

Ahora de lado. 

Defecando en vuelo. 

 Aguila de estepa (Aquila nipalensis). 

Es estos lugares las aves se acumulan en los bebederos y fuimos a visitar uno de ellos en los alrededores de Aydarly. El lugar era bastante cutre, pero pájaros a manta y además bimbé la lavandera cetrina, que se me había resistido largos años. 


Lavandera cetrina (Motacilla citreola). 
 
Lavandera blanca (Motacilla alba). 
 
Lavandera blanca, subespecie ocularis. Oriol me explica que es muy rara de ver. 

Parece que a estos insectos no les afectaba el beleño negro. 

Finalizamos la jornada en nuestro campamento de yurtas en Konshengel, uno de los mejores momentos del viaje.  Teníamos un grupo de yurtas para dormir, cómodamente acondicionadas, una yurta-comedor y otra que hacía de cocina, así como una duchas bastante arregladitas. Tras la recepción de nuestras anfitrionas con el traje tradicional, una refrescante ducha y una estupenda cena. Hasta tuvimos tiempo de pajarear un poco. La sobremesa, ya con el frescor del ocaso y la puesta de sol, fué inolvidable. 

Bienvenida en nuestro campamento de yurtas. 

Se lo curraron de verdad...

Posando en la yurta-comedor. 

En mi yurta. Así salgo en alguna foto. 

Santi inmortalizando el lugar. Gracias Rosa. 
 
Mas reptiles para la colección. 

 Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) muy lejos de su hábitat natural. 

 Curiosa planta perfectamente adaptada a tan árido terreno. Al fondo de cada
receptáculo había una gran gota de agua. Es posible que sea aprovechada
por los insectos, que de paso polinizan la planta. A mi me recordó a las plantas
carnívoras de las películas de serie B de ciencia-ficción, pero más inofensivas 
por supuesto, dado el tamaño de la planta, que no pasaba de 25-30 cm.  

 La mitad del grupo en la yurta-comedor. Cenamos estupendamente. 

 El resto del grupo. Era un poco incómodo para comer,
 pero con un par de cojines solucionado.

Haciendo la lista del día con el fresco del atardecer. Refresca muy rápido. 

Creo que la yurta del medio era la que compartí con Fernando y Ricard. 

 Atardece sobre la inmensidad de la estepa. 

 Y sobre nuestras yurtas-dormitorio. 

 Además había luna llena. 

 Y al otro lado el astro rey. 

9 de Mayo 2017

Madrugamos mucho sin desayunar apenas, excepto una bebida caliente, para intentar localizar en las estepas cercanas a la rara hubara asiática. También teníamos la esperanza de ver al antílope saiga. Pudimos ver bastante bien a la hubara y vimos otra especie de gacela, que por cierto ya habíamos visto en Turquía. 


Chorlitejo mongol grande (Charadrius leschenaultii).  Éste estaba criando
muy cerca, ya que hizo unas maniobras para distraernos. 

Parece mentira hallar estas flores en tan árido terreno. 

Una de las abundantes ortegas (Pteroclis orientalis). 

Por fin pudimos ver en vuelo a la hubara asiática (Clhamydotis macqueeenii). 

Pero como siempre el rey de las aves al vuelo es Santi. 

Gacela persa (Gacella subgutturosa). La vimos mucho mejor en Turquía. 

Tortuga terrestre similar a nuestra tortuga mora o griega.
Las vió nuestro conductor y evitamos chafarlas. 

Detalle de tan antediluviano reptil. 

A continuación nos desplazamos a otro bebedero, bastante cercano a nuestras yurtas, ya que las veíamos perfectamente al subir a un otero. Habían otras tiendas cerca, sin duda para fotografiar gangas a la salida del sol. 


Numeroso grupo de ortegas. 

El grupo casi al completo en concienzuda observación. 

Aguilucho cenizo (Cyrcus pygargus). 

Milano negro, subespecie lineatus (Milvus migrans). 

Otra pose del milano. 

Escribano carirrojo (Emberiza bruniceps). 

Roquero rojo (Monticola saxatilis). 

De vuelta a nuestro campamento de yurtas desayunamos magníficamente tras el madrugón. Había una serpiente en la letrina, algo al parecer habitual, ya que buscan las zonas más frescas, que alarmó a Rosa. Oriol y unos cuantos más salimos disparados y enseguida vimos que se trataba de una boa enterradora, unas pequeñas serpientes (nada que ver con las verdaderas boas) que tienen una curiosa capacidad para enterrarse, supongo que para evadir a sus enemigos. Pudimos comprobar in situ esta característica. Las imágenes no precisan comentarios. 










Nos esperaba un largo y pesado traslado a los humedales de Topar, en una zona semidesértica, visitando asimismo un bosque de turangas, con especies muy concretas. Este traslado y la vuelta al campamento nos ocupó casi todo el día, sobre todo a causa del penoso estado de las carreteras. 

Desgraciadamente apenas paramos por el camino, a pesar de que el paisaje era de una especial belleza, alternando lagunas con carrizos con zonas casi desérticas de arena con una rala vegetación. Pasamos una localidad y paramos en el bosque de turangas, donde comimos y pajareamos un buen rato. 

El turanga (Populus euphratica) es también llamado curiosamente chopo de Elche, ya que hay una plantación artificial en el embalse de Vinalopó, de la que se desconoce su origen. Crece en zonas áridas, pero con agua subterránea cerca de la superficie, como era el caso de la zona de Topar. 

Cementerio musulmán especialmente lujoso. 

Adornos en una desvencijada parada de autobús. 

Zarcero de Sykes (Iduna rama). Lo vimos enfrente de la parada. 

Bosque de turangas. Pudimos comer a su sombra agradablemente. 

Tras dar un paseo por los alrededores y comer hubo tiempo libre para el pajareo. Yo opté por ir a un bosque cercano y me perdí el carbonero turquestano, pero pillé muy bien a otras especies. Afortunadamente Ricard me ha cedido una de sus imágenes. Las estrellas del lugar eran el gorrión del Saxaul, que no vimos demasiado bien, y el pico aliblanco, que vimos bien y varias veces. 

Grajilla (Corvus monedula). 

Este otro ejemplar tenía un curioso moteado. 

Paloma del Turquestan (Columba eversmanni). 
A contraluz y con bastante tratamiento. 

Esta ya es otra cosa. En el bosque de turangas que había enfrente. 

Aquí la parejita, supongo... 

Gorrion del Saxaul (Passer ammodendri). 

Pico aliblanco (Dendrocopos leucopteros) en el otro bosque de turangas. 

Detalle de la cabeza. 

No paraba de pìcotear. 

Se aprecia muy bien el porqué de su nombre. 

Carbonero turquestano (Parus bokharensis). Cortesía de Ricard. 

Ya de vuelta paramos en uno de los humedales, donde vimos una malvasía cabeciblanca y un porrón.  Asimismo vimos el cuerpo exánime de una culebra de collar similar a al nuestra, aunque era bastante más oscura. 

Mi vástago gracias a Ricard. 

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala). Foto de Oriol. 

La pobre culebra de collar. Era muy realmente muy oscura. 

Detalle de la cabeza. 

Grupo de tórtolas orientales (Streptopelia orientalis). 

Antes de llegar a nuestro campamento hicimos otra parada en unos corrales muy cutres, al parecer con un pastor con muy mala leche, pero había una fuente de agua y estaba repleto de camachuelos, que vimos y fotografiamos a placer. También pudimos ver muy cerca a un camello a contraluz, aunque a base de trabajar la imagen quedó bastante bien. 

Grupo de camachuelos carminosos (Carpudacus erythrynus). 
La hembra tienen unos tonos muy apagados. 

Se aprecia muy bien la cabeza y pecho rojizos. 

Camello (Camelus bactrianus). 


Llegamos a una buena hora al campamento de yurtas, con tiempo para ducharse y dar un paseo por los alrededores, donde criaban cerca los chorlitejos. Tuve la suerte de poder captar a un bonito alcaudón colirrojo, con una luz magnífica. Podeís verlo también en la cabecera. De nuevo una estupenda cena y pronto a la cama, que estábamos bastante cansados  por el madrugón. 

Una de nuestras asistentes. Era muy servicial, 
todo el rato atenta para que no nos faltara nada. 

La mujer de Machiel. Se nota el efecto de las paellas...
Aunque que conste que yo la veo estupenda. 

Uno de los pocos lepidópteros que pude fotografiar. 
 
Alcaudón colirrojo (Lanius phoenicuroides). 

Ahora mirando al otro lado. 

Curiosa pose de este lagarto, Para chulo yo...

Ternera muy cerca de nuestras yurtas. Se ha librado del Buzkashi. 

Por fin pillé bien al chorlitejo mongol grande. 

La misma especie en altiva pose. 

La sorpresa del día: el "torcecuello desertícola de Busquets" 
(Jinx torquilla spp. busquetei). Gracias Ricard je,je,je....


10 de Mayo 2017

Última jornada en las estepas de los alrededores de Konshengel antes de trasladarnos a las montañas cercanas a Almaty. El regreso a nuestro ya familiar hotel lo realizamos por otra ruta para visitar el valle de Tamgaly, interesante por sus petroglifos y por la especie de trepador que vive en tan arqueológico entorno. 

Tras el desayuno con un bonito amanecer nos trasladamos a uno de los bebederos que habíamos visitado el día anterior. No llegué a fotografiar al gorrión indio, que habíamos visto el día anterior, pero habían especies interesantes y con buena luz. 


Amanecer en nuestro campamento de yurtas. 

Aire libre, una estepa para recorrer y una casa sin lugar...¿Que más se puede pedir?

Rebaño de cabras y ovejas. 

La gente vive en ocasiones en condiciones bastante precarias. 

Unas texturas... por el amor de Dios...

El caballo del pastor relinchando. 

Parece más un cowboy...

Abubilla (Upupa epops). 

Collalba isabel (Oenanthe isabellina). 

Ahora la misma especie de lado y con buena luz. 

Gorrión común (Passer domesticus). Lástima que no fuera el indio. 

A continuación nuestros amados líderes consintieron en parar para poder fotografiar los campos de amapolas, muy característicos de estas estepas en esta época del año. Volvimos a ver, aunque muy lejos a las grullas damiselas. Las oportunidades se estaban acabando. Sobran los comentarios. 







 Si, esos puntitos son grullas damiselas (Grus virgo).
No nos sirven a la eskoria fotográfica

Paramos a continuación en otro árbol de los deseos, por así llamarlo, un olmo en medio de la llanura, aunque menos milagroso que el que vimos anteriormente. No obstante Ricard dió el bombazo, si no me falla la memoria. Si no corregidme. 

El Árbol de los Deseos 2. 

El perro que rondaba por la zona. 

Grupo de estorninos rosados (Sturnus roseus) en vuelo. 

Poker de estorninos. 

Otro ejemplar en solitario. 

Mosquitero siberiano (Phylloscopus collybita). Vamos, un mosquitero común. 

Uno de los abundantes papamoscas grises (Muscicapa striata). 

Antes de regresar al campamento de yurtas para despedirnos  pasamos de nuevo por uno de los bebederos-corral, creo que con la vana esperanza de ver ganga de Pallas. Al final sólo la vio Oriol volando por encima nuestro cerca del campamento. Y volvimos a ver en el mismo montículo al águila imperial oriental, en este caso a dos ejemplares. 

Cuanto más cutre más pájaros... 

Fibrocemento o amianto a tope...

A pesar de todo hay imágenes bonitas. 

Mismamente como el Guggemheim...

Papamoscas gris (Muscicapa striata) en un ambiente urbanizado. 

Lástima que el posadero no sea una rama con líquenes. 

Miná común (Acridotheres tristis).

Esta ortega (Pteroclis orientalis) se dejó acercar bastante. 

Chorlitejo chico (Charadrius dubus). 

Graja (Corvus frugileus). 

Collalba isabel (Oenanthe isabellina). 

Ratonero moro (Buteo rufinus). Realmente algunos eran muy claros de plumaje. 

Estornino rosado (Sturnus roseus). 

Sólo lo pilló Ricard: Camachuelo desertícola (Rhodospiza obsoleta).  

Curiosa concentración de mariposas. 

Escarabajo pelotero (Scarabaeus spp). Oriol hizo un video muy divertido. 

Ejemplares jóvenes de águila imperial oriental (Aquila heliaca).  

Nos despedimos de nuestro campamento de yurtas y del personal que lo regentaba. Creo que se quedaron para próximos viajes. Para mí mejor que cualquier hotel, rodeados de aves y con unos atardeceres impagables. No me habría importado quedarme un día más y haber hecho un día menos en las montañas. 

Tomamos una carretera infame que tras superar un pequeño collado baja hasta el valle de Tamgaly, donde aparcamos en una especie de centro de interpretación de los petroglifos, bastante simple.  El objetivo era el trepador rupestre oriental (Sitta tephronota), que ya vimos en Turquía. 

Santi despidiéndose del personal del campamento de yurtas. 

Camino del calle de Tamgaly. 

El paisaje es más verde a pesar de ser estepario y está 
rodeado de montañas de modesta altitud. 

Un paraíso para el ganado y los ganaderos. 

Mirando atrás, descenso hacia el valle de Tamgaly. 

Más tarde hablaré de los petroglifos. Tras aparcar las furgonetas junto a una zona de picnic bien habilitada (cosa rara por cierto en el país...), incluso con lavabos, subimos por un pequeño cañón con un cristalino arroyo, rodeados de petroglifos. Tras un corto paseo llegamos a un cubierto desde donde se ve el nido del trepador, que estaba en plena ceba por lo que vimos. 

Vista desde la zona de picnic de Tamgaly. 

La siempre simpática cogujada común (Galerida cristata). 

Tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis). 

Un letrero avisa de los animales peligrosos que pican. No vimos ninguno. 

Nada más entrar vimos un grupo de caballos galopando en la estepa. Creo que en este caso es mejor ver los videos que hice que las fotos estáticas. Están un pelín quemados, pero la plasticidad del galope es innegable. Espero que os gusten. 




Cañón del valle de Tamgaly donde están los petroglifos. 

Contemplando las prehistóricas imágenes. 

Bonito ejemplar de asfódelo o gamón (Asphodelus spp.). 

Cañizos y rocas preparadas para los petroglifos. 

Las dos aves que vimos en la zona fueron el trepador rupestre oriental (Sitta tephronota) y una activa perdiz chucar (Alectoris chukar), que estuvo todo el rato cantando. Ahí va una selección de imágenes, no muy buenas ya que no nos atrevimos a aproximarnos. 








Al volver aprovechamos para visitar los petroglifos de Tamgaly, que quiere decir lugar pintado o marcado. Se distribuyen por el cañón principal y por algunos cañones laterales. Datan de la Edad del Bronce, aunque los hay más recientes, de la época medieval o incluso más recientes. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en el 2004. Os dejo una selección de imágenes, que sobre todo representan animales de caza o domésticos. 














Tras un corto paseo volvimos a la zona de picnic, donde comimos una ensalada de arroz bastante correcta, según creo recordar. Estábamos a la sombra y si hubiéramos tenido una cerveza fresca hubiera sido genial. En general, como ya comenté, la calidad y cantidad de los picnics fué mejorando progresivamente. 

Volviendo hacia la zona de picnic. 

Enfrente se aprecia otra de las zonas con petroglifos. 

Aunque los busqué no hallé anfibios. El agua estaba limpísima. 

LLegando al aparcamiento. 

Ejemplar joven de un bonito lacértido por clasificar. 

Comiendo en la agradable sombra de la zona de picnic. 

La tórtola senegalesa esperaba a ver si caía algo. 

Tarro canelo (Tadorna ferruginea) en las afueras de la zona de picnic. 

Regresamos a Almaty, a nuestro familiar hotel Saraichik, tras tomar al cabo de un rato una "autopista". La llamo así porque tenía dos carriles por sentido, pero no estaban marcados y la gente hacía lo que le daba la gana. Lo mejor los paisajes nevados del Tian Shan, que veíamos pasar por nuestra derecha, con unos prados de un verdor insultante. De nuevo sobran los comentarios. 




Excepto para esta última especie de anátida...